El
rendimiento escolar como tal se origina en el modelo económico industrial, el
cual tiene su enfoque en los esfuerzos e incrementos de la productividad y
calidad de trabajadores, tambien ayuda a medir la eficiencia por medio de
dimensiones objetivas y creación de escalas que permiten medir el desempeño y
utilizar los resultados para determinar promociones, salarios, apoyos y merito
en general.
Mediante el
aprovechamiento escolar, calificaciones, aprobación, reprobación, repetición, deserción,
egreso, eficiencia terminal y titulación podremos reconocer como evoluciona el
estudiante en el proceso educativo, debido a que estas manifestaciones las
podemos identificar y ocupan distintos grados y niveles, tomemos en cuenta que
el rendimiento como tal se ve influenciado por la suma de algunos factores y
estos se forman por alumnos, profesores, los objetivos académicos, contenidos, metodología,
recursos didácticos, sistema de evaluación, infraestructura, mobiliario,
familia y hogar, sociedad, etc.,
El rendimiento escolar como índice de éxito o fracaso de los
alumnos
A los éxitos o fracaso que presenta el estudiante durante su etapa estudiantil se lo conoce como condicionante del rendimiento académico, pues el rendimiento escolar es una construcción social que parte de las teorías de la economía como ya se refirió en otros apartados, abarcan las experiencias escolares que se compartían en las instituciones y en la legitimación de políticas educativas presentes en un país.
El rendimiento visto como un constructo social, no se considera
algo neutro, apolítico, histórico o liberado de todo conflicto,
descontextualizado y dotado de una supuesta objetividad, que se erige como una
verdad a través de la evaluación, esto se debe a que tiene resultados que
pueden ser positivos o negativos en los estudiantes, esto porque las calificaciones altas en una evaluación
generan en el estudiante un estado de autoconfianza y motivación logrando
repercutir en su comportamiento y su autoestima, mientras que por el contrario
unas calificaciones con puntaje bastante bajo en alguna evaluación generaran en
el estudiante estados de desconfianza consigo mismo pues dudaran de los conocimientos
que ellos creían haber adquiridos generando frases como “no sé”, que se convertirá
en un “no puedo” y terminara en una negación absoluta con la frase “ no nací
para estudiar” o “ o el estudio no es para mí”
Los estudiantes son capaces de desconfiar en sus propias habilidades y conocimientos, que los empuja a poseer una baja autoestima, haciendo que no puedan mejorar su rendimiento por la poca confianza que se tienen, las frases que se dicen los estudiantes con problemas académicos en ocasiones son confirmadas por sus maestros por algunos dan paso a sus estudiantes para dejarlos con esas creencias y no animarlos a mejorar o explotar aquellas habilidades y conocimientos que el estudiante posee innatas de el

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